Perdón y olvido sin devolver lo sobrevalorado, es una afrenta al Pueblo Peruano.

Graña & Montero no se llamaría más como tal, su razón social sería cambiada, los accionistas que delinquieron no forman parte de la actual empresa. Sale un spot en televisión dando la explicación que antecede, pidiendo perdón al pueblo peruano, usan como escudo a sus 15,000 trabajadores; quienes no tienen culpa alguna, de que las cabezas sean una gavilla de delincuentes.

Lo cierto es que estamos ante una lavada de cara, donde nadie le devuelve al Perú lo sobrevalorado; las reparaciones civiles prometen ser nimias, copiando la misma estrategia de Odebrecht; primero fue la empresa brasileña, hoy son las principales consorciadas, quienes han lucrado a sus anchas durante décadas, claman perdón y olvido.

Resulta claro y evidente, que así como Odebrecht tuvo su acuerdo de colaboración eficaz; uno que le ha permitido vender todos sus activos, para hacer frente a pagos en el extranjero; el Perú sigue siendo vilmente saqueado, a vista y paciencia del pueblo peruano.

Hoy las consorciadas son colaboradores eficaces, así como sus principales accionistas se escudan en dicha figura legal; colaboradores que no aportan nada nuevo y sustancial, salvo negociar su pellejo, para no irse presos a cambio de pura peladilla, o lo que es más grave a cambio de nada.

Hay que tener una concha muy grande, para salir en TV a pedir perdón, cuando al Perú nadie le resarce lo sobrevalorado, la estrategia de Odebrecht Brasil y Odebrecht Perú es la misma historia, son el poder tras el poder.

Ellos manejan los hilos de las mentes de la gente cual marionetas; tocan la sinfonía que los poderosos ordenan, a una prensa sin moral. Nos mecen cual encantadores de serpientes; una sola música, una sola estrategia impositiva, efectiva en todos sus extremos. Resulta inexplicable que el pueblo no reaccione, ante la evidencia de estar siendo asaltados, a cambio de un circo mediático sin precedentes. La finalidad es lavarse las manos, insolencia extrema una que indigna.

El Perú necesita al flautista de Hamelín, como el cazador de ratas; cansa luchar contra un pueblo que goza de ser violado, violentado, robado una y otra vez. Los grandes intereses nos hacen bailar, el vals del perdón y el olvido, de ratas de alcantarilla.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s