Corruptos combatiendo a corruptos, con una economía hecha pedazos.

Somos testigos de aportes de campaña multimillonarios, declarados por Dionisio Romero  por parte de Credicorp, dichas declaraciones desnudan una realidad, que ha sido la regla de las financiaciones de campaña en la historia del Perú.

Gran parte de estos dineros, van bajo la mesa en efectivo, luego son simulados para encubrir a los reales aportantes, lo cierto es que es una práctica execrable, amoral desde todo punto de vista, sin embargo no hay delito alguno en lo ocurrido, Credicorp debe tener registro contable de dichos dineros, lo que prueba la licitud del dinero.

Lo realizado por Fuerza Popular, como todas las organizaciones políticas, es la de cubrir el rastro de los aportantes, lo que lastimosamente no estaba legislado en su momento como delito alguno. No declarar dichos dineros a la ONPE, no constituyen lavado de activos, ni organización criminal alguna, lo que denota es una sociedad en decadencia, lo que debió ser delito no lo era, nadie puede ser sancionado retroactivamente.

Es  lógico concluir que los aportes con favores se pagan, lo que tendría que probar la fiscalía. Lo que pone en ampay me salvo a Keiko Fujimori, es que no llego a ser gobierno, no ha sido ejecutivo, perse no ha manejado la chequera del estado peruano; ello no la convierte en impoluta, sin embargo a la luz de los hechos tampoco la hace plausible de una condena por organización criminal, y menos por lavado de activos.

Si de ello se trata, habría que sancionar al integro de los partidos políticos, porque ninguno se salva, de haber recibido dinero en efectivo, que decir de Frente Amplio y Nuevo Perú, ahí la cosa pudiese ser mucho más seria, habría financiación de la minería ilegal, así como del narcotráfico.

De ello la fiscalía no dice esta boca es mía, están abocados a sindicar solo a Fuerza Popular como una organización criminal. Partido que me guste o no, no fue gobierno; qué decir de APP y plata como cancha, donde los millones danzan como una danza con lobos, y aquí no pasa nada.

Mientras la ilegalidad financiaba y financia candidaturas, nuestra fiscalía no se oye padre.; acá no se trata de defender a nadie, el sistema está podrido hasta el tuétano, insisto lo que no se legisló como delito, no puede ser aplicado a la fecha retroactivamente.

La falsedad de una lucha contra el narcotráfico, y  el lavado de activos en nuestra economía es brutal, mientras los delincuentes reales se salen con las suyas, aquí estamos en una cacería de brujas donde a río revuelto ganancia de Odebrecht, Consorciadas y Club de la Construcción.

Le corro traslado al fiscal José Domingo Pérez y Rafael Vela; la informalidad del sistema trae consigo al rey de la papa, del camote etc., en ese mercado se realizan transacciones, donde bajo las polleras salen millones de soles en transacciones de una mano a otra, así se han logrado ingentes fortunas; la pregunta es ¿ello lavado de activos u organización criminal? la respuesta es no; sin embargo el verdadero enemigo el narcotráfico, se vale de todos estos embrollos, para lavar miles de millones de dólares en nuestra economía, ¿dónde están los fiscales, dónde nuestro poder judicial, dónde la real lucha contra la corrupción?

Acá se hace persecución política, los hechos no podrán ser moralmente aceptables, pero delitos no son, a la fecha recien se han tipificado, es una ley con una pena bastante benigna.

La estupidez de la defensa de Keiko Fujimori, al no aceptar aportes lícitos aun cuando fueran pitufeados, los habría llevado a estar en esta situación. Keiko ha mentido, al haber negado recibir aportes de campaña en efectivo, todo por burlar a la ONPE y lograr que la multa multimillonaria, que debió  imponerse a Fuerza 2011, quede a la fecha prescrita. De todo este alboroto, una real ensalada rusa, José Domingo Pérez y Rafael Vela, insisten en su tesis de lavado de activos y organización criminal; a la postre la verdad triunfará, hubo amoralidad pero no existió delito alguno; dicho ello cada quien es libre de votar por lo amoral o buscar un nuevo camino que el Perú no encuentra.

Por lo expuesto concluyo, Keiko Fujimori debe seguir su juicio en libertad, no por afinidad hacia ella, el derecho a defenderse sin existir acusación y/o condena, es un derecho que no puede ser conculcado, por la justicia peruana.

El próximo Congreso será una suerte de opio, que mantendrá adormecido al pueblo peruano, donde a la fecha se pretende que Odebrecht  construya Olmos y Chavimochic, empresa que no debiese construir un kiosko en el Perú, lo cierto es que, Consorciadas y Club de la Construcción están embarrados hasta el cuello. El Ministro Zeballos sale con el cuento, empresas que no tengan sentencia, pueden contratar con el Estado, no jodan que no hay quien planche, al Perú le tiene que quedar algo de dignidad, basta ya.

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