Desarrollo minero agro exportador, una mirada al futuro, una propuesta innovadora.

A la fecha se habla de una nueva Ley General de Minería, voy a citar el eje central de estas  05 propuestas, la reducción de la vigencia de las concesiones de 30 a 15 años, dicho plazo podría establecerse en 20 años. El incremento del pago de derecho de vigencia de 3 a 5 dólares por hectárea, así como el pago de penalidades 2 a 5% de la IUT por año y por hectárea, en caso no sé acredite producción y/o inversión mínima al quinto año. También proponen que la mediana minería se le incremente 1.5 a 2 UIT y a la gran minería de 1 a 3 UIT, así como se otorgue el 20% del derecho de vigencia a las direcciones y gerencias regionales de Energía y Minas.

La posibilidad de transferir a los gobiernos regionales, la fiscalización ambiental de los proyectos extractivos, es una que no comparto, sería usada como elementos de chantaje y/o coerción a la gallina de los huevos de oro.

Si resulta interesante que los estudios de impacto ambiental, no sean realizados por la minera, sin embargo ello no garantiza una imparcialidad total, por lo que siendo una propuesta interesante, debe ser acompañada por medidas complementarias, que garantizen estudios cuya objetividad e imparcialidad, no sean puestos en tela de juicio.

Una ley que debe tener cuidado extremo del agua, el derecho a la consulta previa y los pasivos mineros existentes, con la finalidad de evitar desastres ecológicos, como lo ocurrido con la presa de relave de Doe Run; la cual derramó ingentes cantidades de cianuro al río Mantaro.

A la fecha muchas compañías mineras, cada vez que pueden mandan los relaves al río, finalmente es un río muerto en su discernimiento, una raya más al tigre destruyendo el ecosistema ; en lugar de recuperar pasivos que dañan en demasía a la agricultura, tremendo desacierto. Es aquí donde confluye la minería antigua con la moderna, una que no está exenta de contaminación, por ello las exigencias deben ser razonables. No se trata de asfixiar al motor principal de nuestra economía, generadora de dólares sanos.

Necesitamos establecer una normatividad técnica, que permita determinar donde se puede hacer minería, y dónde no será posible sacar proyectos por más riquezas que existan. Nuestros Andes son bastos y su bondad minera es inconmensurable, a pesar de ser una actividad de agotamiento, existen recursos para cientos de años y más. Abdicar a semejante bendición es una verdadera negligencia, acompañada de una ignorancia, que puede postrar al Perú de rodillas ante el narcotráfico.

La tesis del sustituto del Cobre, el Grafeno se cae por peso propio, son las grandes compañías del mundo las que decidirán cuando virar hacia algún real sustituto, estamos ante una matriz de desarrollo mundial. Por lo que me permito señalar, que aquellos que avivan el miedo por sustitutos, están fuera de carrera. Hay minería para muchas generaciones.

Me voy a permitir citar otro ejemplo, se habla de los yacimientos de Litio, como la gran maravilla como alternativa a la fabricación de baterías. Las mismas se pueden fabricar usando Zinc, obteniendo igual y/o mayor rendimiento, a un costo similar y/o menor.

El Zinc abunda en la tierra, su futuro está más que garantizado, en la cadena de valor en el largo plazo.

Re tomando el tema que es materia del presente, existirán zonas mineras que deberán ser declaradas intangibles, con la finalidad de distinguir entre los proyectos de convivencia, versus los de rechazo como es el caso de Tía María, un fulminante innecesario, uno que atenta contra toda la minería.

Debemos entender que por cada cien proyectos de exploración, uno se convertirá en mina, se debe dar todo tipo de facilidades con un régimen especial, para impulsar aún más las exploraciones mineras.

Ensanchar la matriz económica, hacia el agro, agro industria, turismo es necesario, pensar que dichos motores puedan suplir a la minería es una locura , solo el narcotráfico está en condiciones de hacerlo. Actividad que compra, la producción informal y/o ilegal de oro en Latino América, un negocio multimillonario.

Lamentablemente el integro de nuestros empresarios, incluyendo los mineros, decidieron mirar de costado, hoy semejante bestia manda en desmedro de nuestra economía, a pesar de ello nunca es tarde para enmendar el camino, es decir se tienen que comprar el pleito junto con el Estado, tema que tocare en otra oportunidad.

Traslado una propuesta innovadora, se nos dice que por cada 100 dólares, los mineros dejan 45 para el Perú, se afirma correctamente que el IGV que se le devuelve, no es un reembolso es una práctica internacional, para evitar duplicar pagar el mismo impuesto, tanto en el Perú como en China y/o lugar de destino.

Una solución sencilla, sería la expuesta por el Congresista Del Castillo, como la materia prima es peruana, que sea gravada al final del proceso con un solo impuesto, por ser producto peruano, una solución simple pero a todas luces insuficiente.

El Perú es un club de miopes, con otro de mayúsculos intereses, lo que se debería proponer, por no decir imponer, con astucia y sutileza, es que las principales empresas productoras de cátodos de cobre, barras de plomo, hierro, barras de zinc, concentrados de plata, plomo y zinc, den valor agregado a las mismas; construyendo plantas industriales a pie de puertos de embarque, mi propuesta es sencilla. Exigir que las grandes empresas, den el mayor up grade posible a nuestras materias primas, para luego ser exportadas con el sello de Made in Perú.

No es posible exigirles que el integro de la producción minera sea industrializada, pero si es posible exigir un porcentaje de su producción se destine a la implementación de clústeres de industria minera, cuya inversión sea una extensión al proyecto minero en explotación. De esa forma se genera trabajo, y lo más importante: que una mayor parte de la verdadera cadena de valor de nuestras materias primas, quede en nuestra patria, una que puede incrementarse con el correr de los años.

Ello señores es crear un círculo virtuoso, nos hemos acostumbrado a regalar nuestras materias primas.

Los mineros afirman de cada 100 dólares pagan 45 US $, sin embargo en la cadena de valor se llevan el  90%, el 10% queda para nuestra patria, a ojo de buen cubero. No se necesita pelearse, menos aún destruir a la gallina de los huevos de oro, se puede dar la normatividad  una  que facilite la construcción de dichas industrias. Con una regla principal, una vez que entren en producción adiós exoneraciones.

Todo se puede negociar, es cuestión de saber plantear con astucia el desarrollo minero, amarrando operaciones que se convertirán, en un bienestar multiplicador de proporciones, para todos los involucrados.

Quienes hoy presentan esta nueva Ley de Minería, solo ven la tenue luz de una lámpara escondida, cuando en realidad tenemos al frente un verdadero sol radiante, hay que saber sentarse en una mesa para lograr el mayor beneficio para nuestra Patria.

Se puede y se debe hermanar al agro con la minería, pero con la ley del embudo existente, todo para ellos y migajas con contaminación para el Perú, es un esquema que no da para más.

Nada que decir de clústeres agro – minero exportadores, donde la implementación de líneas férreas son urgentes y  necesarias, con la participación directa de un Estado eficiente, uno que permita arbitrar el mayor problema a la fecha, el valor justo de las tierras superficiales. No basta con acuerdos sectoriales, donde no se lleve educación y salud la pobreza seguirá presente.

Necesitamos generar prosperidad, una que haga migrar la humedad de Lima, por las zonas alto andinas, donde el progreso es un imán al desarrollo, con un sólido norte: defenestrar la informalidad, el Perú nunca llegará al desarrollo con la tasa de informalidad existente.

La meta es ambiciosa, nadie dijo que será fácil, sin embargo el objetivo final es posible, solo se necesita voluntad y una mente abierta al desarrollo, no existe propuesta perfecta, solo perfectible. Sin embargo que se puede esperar, si de un lado tenemos anti mineros, ONG destructivas, y del otro a una minería que ha hecho y hace lo que le viene en gana.

Nuestra minería, nuestra agricultura merecen ser hermanadas, con inteligencia, astucia y sabiduría, al parecer estamos ante la ceguera de los tiempos, donde la gallina de los huevos de oro, no ve la oportunidad de hacer de la conflictividad una oportunidad al desarrollo. Y del otro lado la ignorancia dirigida, a destruir el bienestar, la prosperidad que está al doblar la esquina.

Para que mi propuesta tenga oportunidad, se necesita la sumatoria de mentes brillantes, es necesario armar todo un engranaje que funcione en el largo plazo, con un solo objetivo: desarrollo y no solo crecimiento, es hora de ver el bosque y no el árbol que tenemos en nuestras narices.

En orfebrería Italia, no es país productor de metales preciosos, se queda con  la totalidad de la cadena de valor, en joyas de oro y plata, el Perú tiene grandes orfebres, se ha escogido perder por incapaces.

Los anti mineros están como locos, sembrando bombas a diestra y siniestra de la actividad minera, los mineros están en la obligación de ser astutos, tenemos que dar soluciones integrales, donde no podemos permitir ser solo productores de materias primas, cuyo integro de la cadena valor se va fuera, es hora de madurar.

Saquen ustedes mis queridos lectores, sus propias conclusiones, hasta la próxima.

 

 

 

 

 

 

 

 

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