Tía María un explosivo de rechazo, extensivo a toda la minería.

Tía María se ha convertido en el fulminante perfecto de mecha corta, un conflicto de rechazo, la manzana de la discordia, uno que ha ocasionado la muerte de 7 personas, un efectivo policial y 06 pobladores entre los años 2011 al 2015. Proyecto cuya inversión es de 1,400 millones de dólares, generaría 9,000 puestos de trabajo con un aporte de de 0.2% en la fase de construcción, y 0,5% en el primer año de producción de cátodos de cobre.

A la fecha su conflictividad, está ocasionando explosiones en cadena, producto de un campo minado, sembrado en los últimos quince años; siendo extensivo a otros proyectos mineros, cuya problemática son de convivencia, como lo es el proyecto Quellaveco, cuya inversión supera los 5,000 millones de dólares, cuya entrada en producción será a inicios del 2023.

En la región Moquegua quieren que exista minería, una responsable y limpia, ajustada a parámetros, que deben ser fijados con visión de futuro.

El modelo a seguir no debe ser unilateral, el derrotero debe ser ejemplo para toda una cartera de proyectos mineros en ciernes; que están a la espera de hacerse realidad. Cumplir con los 26 acuerdos en Moquegua. Quellaveco viene dando soporte técnico, a cerca de 400 empresas en la zona.

La gente pobre tiene todo el derecho a hacerse millonaria, sin embargo si no se les educa proporcionando, institutos técnicos, colegios y universidades, hospitales, acompañados del eje principal, clústeres agro mineros – exportadores, desarrollando agro industria en la zona de influencia; que permitan generar un desarrollo sostenido, uno que invite a las grandes ciudades, hoy saturadas como Lima Capital, a migrar en busca de un futuro seguro, formalizando nuestra economía.

Si no se empieza por concebir círculos virtuosos, con oportunidades para todos, apuntando a lograr el pleno empleo, seguiremos en el eterno círculo vicioso, donde la riqueza solo sumará ignorancia.

Obtendremos estadísticas de crecimiento, con un desarrollo cercano a cero, donde pasaran otros 20 años, y el Perú seguirá congelado en el tiempo, y en su mediocridad.

Hay que tener mucho cuidado, cuando se propone hacer dueño del subsuelo a los dueños de superficie, al estilo de los EEUU, este sistema es inaplicable en nuestra realidad, todos los yacimientos terminaran siendo invadidos.

Hasta hace pocos años, 02 millones de hectáreas estaban denunciadas, a la fecha un grupo de privilegiados, tienen denunciadas 17 millones de hectáreas. Aquí se tienen que hacer correctivos imprescindibles; nuestros andes son benditos, sin embargo el peruano es dueño de nada.

Se tiene que lograr proporcionalidad, entre la riqueza del subsuelo, versus el valor de las tierras de superficie.La forma como se vienen solucionando los conflictos, se ocupan de lo mediato, no ven más allá de sus narices, generando estancamiento para futuros proyectos mineros, la plataforma de solución sin ser única, debe fundamentar en cimientos sólidos pero flexibles, con el objetivo de dar viabilidad a nuevos grandes proyectos mineros, concebidos como polos de desarrollo, agro – minero exportadores.

La forma de hacer minería tiene que cambiar, no solo debe ser amigable, limpia, el empresario minero tiene que ser el espolón de proa, uno que dé el punto de quiebre junto al Estado.

La mediocridad nos ha conducido, junto a la incapacidad, amoralidad de gobierno en gobierno, con autoridades que solo buscan quien les sople la lección. De minería y agricultura saben poco o nada, solo saben forrarse los bolsillos, o seguir la partitura asalariada de los intereses mineros, o en su defecto tocar la música anti minera financiada por ONG, que no buscan el bienestar de la Patria.

Ambos extremos juegan con el hambre, y la ignorancia del pueblo peruano.

A este paso habrá que invadir los proyectos mineros, para ser acreedor a una fortuna que es de todos los peruanos, donde los propietarios de superficie tienen derecho a negociar, sin mermar el desarrollo de nuestra Nación..

Mientras él Perú continúe con una visión mercantilista, mientras no se generen polos de desarrollo de migración inversa, cualquier política nos conducirá cada vez más, a callejones sin salida.

Las regiones no mineras tienen que ser favorecidas, con el reparto justo de la riqueza de nuestros andes, que permita a las mismas potencializar, otro tipo de industrias, la riqueza no pueda ser el botín de guerra, para generar más caos y pobreza.

Los modelos tienen que ser auto sostenibles, en educación, salud y trabajo, invitando a migrar donde hay progreso.

Erradamente se escogió Tía María, para relanzar un proyecto, con una larga historia de conflictividad y muerte; resultó en mi opinión la metida de pata perfecta de la Southern, donde los mineros han caído en su propia trampa.

Vizcarra ha aprovechado dicha licencia, a sabiendas de generar mayor conflictividad, de incapaz no tiene nada, tiene la capacidad de confrontar, de destruir plebiscitariamente; es el populismo hecho dictadura con olor a multitud, uno que no dará de comer, ni será fuente de trabajo.

Estamos ante la continuidad de la Gran Transformación, emprendida por Humala; nunca siguió la Hoja de Ruta. Las bombas sembradas son detonantes, que están haciendo explosión e implosión, un doble efecto que nos está explotando en nuestras narices.

Hoy el Perú está literalmente, con las venas abiertas. El Estado y empresarios no pueden hacer uso y abuso del principio de legalidad de un proceso administrativo, donde se le otorga una licencia de construcción, de grado fuerza a la Southern.

Señores de la Confiep, no hagan uso de Tía María como el caballo de Troya, que no generará desarrollo, solo arderá la pradera, con vientos insospechados contrarios al integro de nuestra minería, guerra avisada si mata minería.

Si a ello se suma el pésimo mensaje, hacia el inversionista extranjero, paralizaciones que han afectado, despacho de producción de Las Bambas (Apurímac) Cerro Verde,(Arequipa) Antapacay (Cuzco), bloqueando el puerto de Matarani, las cifras serán brutalmente negativas, el impacto se va a sentir con fuerza en el corto plazo.

El Perú se encamina a tasas de crecimiento cercanas cero, o incluso negativas del 2020 hacia delante.

Un gobierno y un empresariado, que no entienden lo que es un conflicto social, ni cómo resolverlo, son la garantía de un total fracaso.

No basta con levantar las 138 observaciones al EIA, las grandes operaciones mineras tienen una vida útil de 70 a 100 o más, a pesar de que es una actividad de agotamiento, los recursos en estos proyectos están garantizados en el largo plazo; donde los accidentes mineros suelen sucederse.

Otra razón de peso, para que el Valle del Tambo sea respetado y potenciado, como sector agro – minero exportador, a favor de los proyectos de convivencia.

Cada proyecto minero es el engranaje perfecto, que permitirá halar nuestra economía, trasladando un efecto virtuoso en efecto dominó. El reto es grande, con imposiciones y con miedos no se construye.

La forma como se están arribando a soluciones, para la puesta en marcha de grandes proyectos, corresponde a una visión mediocre y miope de hacer minería.

Los mineros no solo tienen que arribar a tratos justos, con los dueños de la superficie, mientras no se haga una verdadera política de Estado, de la mano de los empresarios, donde cabe preguntarse si los agricultores hacen minería ¿por qué los mineros no hacen agricultura?

Es imprescindible hacer un cambio, no basta el trueque de obras por impuestos, el nivel de compenetración de los empresarios, debe ir amarrado, llevando, educación, salud, alejando cualquier rol paterno por parte del empresario y de papá Estado, uno que tiene que cumplir un rol eficaz y eficiente, pequeño, versátil y no paquidérmico.

Insisto tenemos que hacer de la conflictividad explosiva, una oportunidad al desarrollo, generando verdaderos clústeres agro minero exportadores, el reto no es fácil. Es mucho más ambicioso de lo que conocemos, como sierra exportadora.

El mayúsculo robo por parte de empresarios en los casos conocidos por Odebrecht, la lista es extensa. Empresas corruptas nacionales y extranjeras, se han robado la caja, donde bastaría una inversión de 1,500 a 2000 millones de dólares para dar solución radical a toda esta problemática en el ámbito nacional.

El pobre se hace más pobre, y el rico más rico, ello tiene que terminar.

El Valle del Tambo genera 90 millones de dólares de valor de sus productos agrícolas puestos en chacra, ello se puede quintuplicar, con educación, tecnología y trabajo.

No soy amigo de las Bancas de Fomento, suelen terminar quebrando, y el gobierno de turno, termina pagando la factura, una y otra vez.

El empresariado peruano tiene que aprender, que habrá yacimientos de una riqueza extraordinaria, que a la fecha no podrán ser explotados; en buen romance tienen que aprender a hacer minería, donde sea amigable al eco sistema, no existe estudio de impacto ambiental cero.

La sabiduría estriba, en viabilizar proyectos de convivencia, al respecto iré escribiendo otros artículos, tratando políticas de Estado, que permitan que la Minería y su prima hermana la Agricultura vuelvan a caminar de la mano, no solo para generar crecimiento, lo importante es generar desarrollo.

O cambiamos el modelo de hacer minería, o muy pronto el epitafio dirá, ¨Había una vez un país minero llamado Perú¨ donde existen fuerzas, que a la fecha han descarrilado al Perú, poniendo nuestro futuro literalmente en un abismo, no estamos camino del precipicio, estamos en caída libre.

Un Ejecutivo irresponsable, al otorgar una licencia de construcción que generaría la obligación del Estado a brindar las garantías y seguridad en la construcción del proyecto, dando pase a una posible demanda contra el Estado Peruano.

Vizcarra es un especialista en la materia, como lo fue con la adenda de chinchero, hoy en demanda ante el CIADI.

Es por ello que las comunidades, al haber interpuesto la demanda de revisión, en el plazo de ley, permitiría anular la licencia de construcción sin generar derecho legal alguno por parte de la Cia Southern, en detrimento del nuestra Nación.

Southern quedaría mal parada, si pretendiese interponer una demanda contra el Estado Peruano, ante un permiso otorgado por presión empresarial; a sabiendas de estar ante un conflicto de rechazo total y explosivo de larga data.

Saquen ustedes mis queridos lectores sus propias conclusiones, hasta la próxima, y recuerden guerra avisada si mata minería.

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