En busca de un reparto equitativo, de nuestra riqueza minera.

En busca de un reparto equitativo de nuestra riqueza minera.

El Perú vive una verdadera disyuntiva, su principal actividad está siendo atacada, en algunos casos con sustento y en otros solo puedo concluir que la vocación autodestructiva es de proporciones.

El peruano de a pie se tiene que preguntar ¿De qué nos sirven los tesoros escondidos? Miles de titulares, otras tantas notas de prensa, de una realidad que se asemeja al cuento de la lechera, se cayó el porongo y se esfumaron grandes oportunidades, que hoy lucen estancadas en una conflictividad social de proporciones.

El Perú no puede abdicar a su riqueza minera, somos por excelencia un País Minero con su prima hermana la Agricultura.

Al mismo tiempo los grandes pasivos ambientales pasan factura, donde la gente grita ¡Agro Sí Mina No! la estocada dejada por Ollanta Humala una hoja de ruta nonata, siempre estuvo en dirección a la Gran Transformación, han convertido a la minería en el objetivo de destrucción, advierto el empresariado minero está cosechando lo que ha sembrado en estos últimos quince años.

El Estado es dueño del subsuelo y los agricultores dueños de la superficie, la inequidad en el trato, las escasa capacidad de hacer de las mayores calamidades, una oportunidad al desarrollo.

¨ Minera Yanacocha gana juicio por tierras a campesinos¨ fuente Diario Gestión de fecha 05/08/14, cito:

¨El juez de Celendín, Thomy Padilla, ordenó a la familia Chaupe, compuesta por cuatro integrantes, a entregar su terreno de 30 hectáreas a la minera Yanacocha, a pagar US$ 1,900 a la empresa, y además los condenó por dos años y ocho meses de cárcel, que según la ley peruana no se efectivizan.¨

Esto nos lleva a una pregunta, ¿si el estado es dueño del subsuelo, qué gana el dueño de la superficie? No puedo dejar de mencionar que el sostén de nuestras exportaciones son mineras, por tanto ¿Qué fruto recibe el Perú, de toda nuestra riqueza minera?

La solución pasa por hacer ajustes, en materia de La Ley General de minería del año 1992, la cual está desfasada en términos de estándares ambientales, es en este punto de partida, se tiene que amalgamar posiciones equidistantes, buscando la sumatoria de fuerzas, que deben enmarcarse, en no destruir a la gallina de los huevos de Oro, una que genera dólares sanos, versus la ilegalidad y el narcotráfico.

Lo primordial es lograr una integración donde converjan tres fuerzas, un Estado eficaz, eficiente y pequeño, sumado a un empresariado comprometido al desarrollo, que sea la plataforma auto sostenida de los pueblos, generando nuevos polos de desarrollo.

Hasta hace no mucho, solo 2 millones de hectáreas estaban denunciadas, hoy un grupo de privilegiados, son dueños de 17 millones de hectáreas, denunciadas a la fecha, toda nuestra riqueza concentrada en muy pocas manos.

Esto tiene que ser revisado, legislado con inteligencia, todo denuncio, que no esté en explotación, debe revertir al Estado, sobre el particular merece una legislación innovadora.

Debo recordar, que la minería es una actividad de riesgo, de grandes inversión, sujeta a los vaivenes del mercado. Les recuerdo que por medio satelital, las grandes empresas tienen acceso a una información exclusiva, por lo que concluyo.

Si quieren minería, se tienen que convertir en parte de un eje central llevando educación y salud, no basta negociar pagando la ignorancia de un pueblo.

El agricultor, el indígena está cansado de que se haga uso y abuso, de su propia ignorancia.

Insisto el manejo del producto de impuestos, canon, regalías, tiene que articularse de tal forma que dichos dineros, sean gastados apropiadamente y no sean robados por autoridades regionales o simplemente despilfarrados en forma irresponsable.

En ese sentido no se debe afirmar, que Cajamarca es pobre, solo porque se han robado el Canon minero, ese es uno de los factores.

Existe una pésima política por parte de una minería, acostumbrada a hacer las cosas como les viene en gana, incluso en desmedro de la salud de la gente y ello es inaceptable.

Los grandes proyectos que se beneficien como Las Bambas, con regalías y canon minero, deben merecer una distribución distinta.

Una dirigida hacia las zonas más pobres del Perú, estarían recibiendo más que el doble de beneficios en detrimento de zonas no mineras, donde el recurso es de todos los peruanos, con un Estado cuyas políticas son una verdadera desgracia.

Otra sugerencia podría ser y me pregunto ¿un modelo mixto, al estilo Chileno, minería de estado? Es una interrogante, no una afirmación.

Al parecer vivimos un imposible, estamos en una verdadera cueva de ladrones, donde no se salva ninguna autoridad, ni están exentos de responsabilidad los empresarios, los que estamos al final de la cola, siempre tendremos que buscar de raspar la olla.

Si lo expuesto no cambia, cada vez se hará más difícil hacer minería, hay que buscar equidad, con inteligencia y sabiduría.

Saquen ustedes, mis queridos lectores, sus propias conclusiones, hasta la próxima.

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