Narcotráfico un monstruo sin rostro, una guerra cien por ciento perdida.

Lo cierto es que la guerra contra el narcotráfico es una guerra total y convenientemente pérdida, no hay forma de ganarla. Corría la década de 1980 cuando en Chicago, tuve la oportunidad de ver un programa difundido, por el Departamento de Estado de los EEUU, televisado una sola vez. El informe de Estado era ¨ Los Estados Unidos de Norteamérica ha perdido la guerra contra las drogas¨, programa que marcó mi vida.

El conocer una verdad no difundida al mundo, me permitió estudiar al monstruo en su concepción, gestación y empoderamiento total del sistema financiero del orbe.

Hoy mis artículos, se ven refrendados por el propio The New York Times, cuyo titular es ¨ El fracaso de la guerra contra de las drogas¨ de fecha 03 de enero del 2018.

¨ El 25 de Octubre de 1988, después de enfrentarse a las objeciones de una burocracia enfocada en el suministro de las drogas, le dijo a una audiencia de las Naciones Unidas, cito a:  Nancy Reagan ¨Si no podemos detener la demanda de droga a EEUU habrá pocas esperanzas de evitar que los productores extranjeros satisfagan esa demanda¨.

Todos los países con frontera de selva, son alimentadores logísticos de insumos para la elaboración de cocaína, alimentadores hormiga de entrada y salida, se han sofisticado al cien por ciento y más.

Es decir así como en la segunda guerra mundial, donde los japoneses usaban un sistema de túneles, modelo exportado a gran escala a las guerras de Vietnam y Corea, donde todo estuvo entretejido con fines militares.  

En la selva Sudamericana, todo está interconectado subterráneamente, hacer una madriguera, un enjambre para esta industria, su costo es una verdadera propina, versus la rentabilidad del negocio.

A la fecha, se usan submarinos, para transporte de la droga, hacia embarcaciones en altamar, todo lo inimaginable, que mentes brillantes, desarrollan a favor, de este lucrativo y monstruoso negocio.

Ello explica, porque las estrategias, de corte de suministros de insumos, nunca funcionan, ni funcionaran, como no funcionó, la interdicción aérea, con radares operativos en su momento, cada avioneta sale con un promedio de 350 a 500 kilos de droga, la estrategia es al menudeo, no grandes ni inmensos embarques, pues de ser detectados, la pérdida de los cárteles sería mayor.

Uno corta vías A y B y los suministros de insumos (y/o salida de la droga) para su elaboración y traslado interno,  llegan de B, C y D, vía subterránea, de otros países colindantes, socios de tan lucrativas transacciones, que completan el resto del abecedario, de esta madriguera.

A  la fecha, dichos radares, están fuera de servicio, inoperativos. Si estuviesen en operación algo ayudarían, al menos para hacer un mejor show, de la gran mentira, de la guerra contra las drogas.

Donde no me cabe duda, que hay quienes luchan honestamente, usados por esta demencial empresa.

El satélite puesto en órbita, no sirve o es poco eficaz, pues tarda mucho, en estar en posición, para lograr una función de ayuda. Mejor habría sido, utilizar el sistema de drones a gran altura, nos ahorrábamos un mundo de dinero.

No puede ser posible, el Perú produce cerca  496 TM al año, los embarques aunque hormigas, no pueden ser neutralizados, la producción sería mayor y el consumo mundial también.

Si  sumamos las incautaciones globales, nacionales e internacionales, oh maravilla, siempre queda demanda insatisfecha, que es cubierta, sin golpear al consumo, que sigue creciendo.

Es decir, estamos ante una cuenta de mermas, establecidas, estudiadas y asumidas por estas organizaciones, suplidas tanto en los países de origen, como de destino.

A la fecha  las drogas sintéticas, cuyos laboratorios están en nuestras principales ciudades, hasta en barrios de lujo, el sustituto de un negocio siniestro.

Donde me permito señalar, sin pelos ni señales, que quienes luchan contra las drogas, son los dueños del comercio.

Es droga que entra al circuito mundial, y  las autoridades no las declaran, por una sencilla razón. La lucha contra las drogas, se perdió hace casi 40 años, es un total y gran fracaso. No declararlas, es una sacada monumental, de ida y vuelta al sistema.

El narcotráfico, sigue creciendo exponencialmente, es un commoditty, que entremezclado con otras actividades, como el oro ilegal, eleva su rentabilidad a la N potencia.

Cuba es paradero logístico del negocio y más.

No puedo dejar de mencionar, la otra gran arista de este maquiavélico negocio, la heroína, que desde el Yunnan Chino, hoy también se produce en nuestro País.

Donde sobreabunda la pobreza, ahí están los grandes productores de droga.

Solo dándole rostro al monstruo, legalizando las drogas y penalizando el consumo,  tendremos chance de minimizar semejantes rendimientos, donde lo crean o no, podría contribuir con el 1% o más del PBI mundial.

Aquí no se trata, de cobrar impuestos, aquí está en juego, la supervivencia y sanidad del sistema, aunque haya que cobrarlos.

Luchar contra un enemigo sin rostro, es un imposible, uno que a la fecha tiene maniatado al sistema. En unidad, con otros sórdidos, y macabros intereses.

Saquen ustedes, mis queridos lectores, sus propias conclusiones, hasta la próxima.

 

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