Lima, un cataclismo en ciernes.

El Perú viene siendo asolado por lluvias torrenciales y huaicos, la crecida de los ríos evidencia el descontrol de la naturaleza una que clama y hace suyo sus cauces antiguos, lamentablemente el Perú ha crecido mal, las población se ha ido apoderando en forma desordenada de la tierra, creciendo en forma alocada sin respetar la naturaleza. Ni que decir de la ciudad de Lima una que ha crecido sin mayores controles para lograr construcciones que soporten un verdadero cataclismo, uno que está por venir, se han construido viviendas nobles incluso en el lecho de las grandes quebradas donde en el pasado se producían aluviones, todo esté marasmo de fuerza es la naturaleza que reclama su lugar.

Imágenes de autos arrastrados, buses que caen a las fauces de la muerte, seres humanos que son arrasados por la voracidad del agua y el lodo acompañados de vacas y cerdos, las imágenes hablan más que mil palabras unas que  dan la vuelta al mundo.

Es en todo este escenario de un niño costero, uno que azota nuestras costas uno que nos hace recordar la fragilidad del ser humano, aún así mi lectura es la de un pueblo que vive alejado de Dios, Dios ha pasado a ser un mal recuerdo, una fiesta de nuestra sierra, la moral y los valores del pueblo peruano están literalmente por los suelos, vivimos tiempos que los califico de apocalípticos donde el pueblo peruano vive en una constante afrenta a ese el Señor nuestro Dios.

Dios solo existe si acaso la desgracia toca a nuestras puertas, hoy toca con fuerza y la respuesta es indiferente.

En materia geológica el silencio sísmico en el Perú es uno que está vencido, el ciclo se ha cumplido el gran terremoto está en camino, no lo dice un clarividente, no lo dice un científico, la labor de un profeta es la de anunciar y denunciar, todo el Perú sabe de esté gran peligro que se cierne certero sobre los suelos de Lima, la mortandad será tremenda el rechinar de dientes será tan fuerte que no habrá tiempo para clamar palabra alguna.

A pesar de que vivimos en constantes simulacros de sismos, el que tendremos será de tal  magnitud que las aguas del mar llegarán como presagia la profecía de Santa Rosa de Lima, más habrán muchos que se reirán de mis palabras, dirán no va a llegar, dirán Dios no la va a permitir, más les anuncio que está en camino, los tiempos de Dios no son nuestros tiempos, en un parpadear de ojos todo puede cambiar, más si esté pueblo infiel no se inclina ante su Dios que se atenga ante su irá, con una ola de mortandad una jamás vista.

El Perú no está preparado, Lima es una trampa mortal para millones de peruanos, serán millones de muertos si el cataclismo es producto de un sismo grado 9 de extensión de dos a tres minutos, la muerte de una sociedad ajena a Dios está asegurada, esté artículo no le desea mal a nadie.

Dios nos libre, mis queridos lectores hasta la próxima.

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